La semana pasada empezó la XXI edición de los Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver, Canadá. Una de las particularidades de este evento es que sus organizadores planearon que el encuentro deportivo sea de “carbono neutral”, esto es, reducir el impacto que producirían sobre el medio ambiente las 300 mil toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que se esperan como resultado.